el fantasma
Te dará mil rimas
y verás cómo éste hombre
escribe con su sangre
en la cima tu nombre,
llevando derrotas a cuestas
e infinitas culpas sobre sus hombros
que no es tan ondo
el placer de la victoria si no cuesta.
Así es
que apesta la historia como ves:
nació con gloria y se hizo escoria
en la memoria y no al revés.
Pero la vida, o bien la muerte,
le dio otra oportunidad,
cambió su suerte,
apostó fuerte
y se ganó la libertad.
Con la verdad como escudo
pudo salir de entre las sombras
jugó sus ases
y acaparó fichas de sobra,
sucumbiendo así las betias
frente al oro de sus obras.
Hoy con la frente en alto
se jacta de sus victorias,
falto de sobria soberbia
es euforia su humildad.
Hoy el humo en su memoria
lo incita a continuar,
con el fuego se hizo uno
para así poder luchar.
Así sus líricas son magma
que necesita quemar
y el calor que hay en su alma
quiere saltar y volar.
El fantasma de la rima
pudo librarse de cadenas
e imagina que algún día
opdrá librar también sus penas.
Sin embargo su condena
siempre se extiende un poco más
y sin amor en sus venas
no podrá encontrar la paz,
porque mira para atrás
y no encuentra algñun diamante.
Ahora surca el cielo errante
en busca... de un amante.
Indiferente
ante los ojos de la gente,
pasa desapercibido
buscando algo diferente.
Siendo un ente, insensible al tacto,
invisible vaga sensible
por su mundo abstracto.
Recuerda el pacto
que hubo hecho en el acto
de su reencarnación,
su promesa de proeza en canción.
Afianzó sus conceptos
hasta dejarlos perfectos,
recopiló experiencias
y las tradujo en dialectos.
Condujo su trecho recto
en curvas zigzagueantes
transformando delirantes
hechos en flamante poesía.
Y así iba, caminando a la deriva
por caminos frágiles
que ágiles se deshacían.
Amando paisajes,
anotando pasajes
sobre los gajes que aprendía
en el viaje que emprendía.
Se convirtió en peregrino
y recitando su propio camino
probó las frutas más dulces
y escupió el mejor vino,
resolvió todos los problemas
habidos y por haber,
desmenuzó todos los lemas
y decidió hacer y no ser.
Hizo el amor con todas
las geishas del oriente,
mujeres y adolescentes
existentes...
pero no encontró
el amor pertinente
sino en la radiante
belleza de un instante.
Demoró toda su vida
y también toda su muerte
en percatarse lo cambiante
y lo violento que era el tiempo,
en entender que la hermosura
se la lleva el viento,
que lo único que perdura
es el disfrute del momento.
Así, sabiendo tanto,
y por su logro tan contento,
inmortalizó un beso eterno,
que en un segundo lento,
se hizo verso y sentimiento,
en la inmensidad de un universo.


lascosasdepepe dijo
hermosas palabras.
un abrazo.
30 Abril 2008 | 10:33 PM