escrito laberinto metafórico número 5
Roza el deseo una caminata invoca inspiración,
late fuerte el bobo sacude en blanco una canción.
De un soplo del viento se detiene el tiempo,
acurruca una pasión naciente en el pensamieno.
La razón proyecta en hiperbaton,
ansía, alucina estar contento.
Eyecta el talento una musa digna que designe el trayecto
no resigna detalles secretos, tesoros investiga inquieto.
Transformar, en boceto, imágenes en metáforas,
maquinar anáforas, soñar en concreto.
En abstracto se sumerge el intelecto,
plasma espectros en papel,
ideas desde el alma, emergen a granel.
Calma la euforia, controla lujuria,
transforma la furia en lluvia,
cuando la pluma es nube, precipita sobre la hoja,
la tinta llora y baja, el llanto rima y sube.
Las lágrimas construyen lo que las calles destruyen,
donde la lástima lastima los flashes fluyen.
Ebuye la caldera mental en consonante,
las ideas son el vapor fundamental, tan importante
como el pistón que detona.
Soma no disipa la luz que asoma,
donde la paz interna es brillante el odio se doma.
Demonio se embroma porque el ángel al lado grita más fuerte,
se irrita y se ahoga cuando al destino lo sigue la suerte.
Que las puertas del cielo se abran ante el poder de las palabras.
La muerte se labra en vida con la labia como intérprete.
Es sabia la rima, nunca queda inerte,
de entrada dobla apuestas porque en saliva invierte.
La rabia contralada conquista princesas
pero suelta y desauciada despista proezas.
Otra vuelta de tuerca, sobre la pista, si es necesario,
que la letra despiste a la parca no depende del diccionario.
La ciencia se aprende en la escuela y se refleja en vocabulario
pero la inteligencia sale del barrio y se lee en los labios.
Partimos de lo que somos,
en cada rincón escribimos
para todo lo que nos queda
o somos lodo, o somos vino.
Cuando la inspiración vuela y se posa en la rosa,
gangrena del discurso, detroza la prosa,
sigue el curso de la métrica del laberinto que esboza.
Si la imaginación es histérica, ¿quién detiene el instinto?
No tan distintos, el amor y el vino tinto,
los errores cometidos del destino. Los peores, los mejores.
Desertores sometidos y la perseverancia premiada,
las damas halagadas libradas ante la lírica,
de noches fatídicas bajo la luna,
de fantasías empíricas entre la bruma
que en un soplo de la oscuridad se esfuma.
Vulgaridad,
hace espuma en la verdad, se enerva y hace burbujas.
La realidad se estruja,
cuando una hoja es basura se arruga y se arroja.
Si de sudor se moja más valor la empuja.
Sin brújula se incursiona en una jungla de conceptos,
funciona el engranaje cuando el motor es el correcto.
En el trayecto entre blancos y negros,
la materia gris acciona, fusiona axiomas sueltos.
Dentro de renglones, jaulas de palabras,
se componen flores macabras producto de amores.
"No llores, Dolores, el no vale tu dolor"
por cada relación muerta nace un poeta autor.
Focalizar, improvisar, fertilizar la huerta,
donde la fe se planta la tierra es santa y te alimenta.
Los temas corren de boca en boca como loca la sangre en las venas,
apenas ajenas las broncas roncas flotan en un mar de seda.
Y cuando la tinta se acaba, ¿dónde queda el orgullo?,
¿cuánto paga el que malgasta la grandeza en un murmullo?
La belleza del mar y las estrellas no bastan,
ni todas las botellas de todas las castas.
Se gasta la energía en el eco de simbolizar un grito
y eso es solo un recoveco de un laberinto infinito.