Hijos del Rigor
Un sicario apuntándome con su negligencia me enfrenta;
un mercenario del siglo XX contra un visionario de los '60.
Misionario en tierras hostiles, me apuntan con sus misiles,
pero no desisto, resisto: ¡tírenme miles!
Insisto, imbéciles armados con ganas de joder,
viciosos del abuso y del uso de su poder,
sigan disparándome con sus Máusers y ya van a ver,
la naturaleza es el Cáncer que, uno a uno, los ve caer.
Sobrevalúen su efímero reino aplastando selvas, matando líderes,
encerrando idealistas en celdas para callar sus crímenes.
Rompan con su semen el himen de la verdad,
violen, maten, quemen con sus antorchas nuestra lealtad,
ahoguen con sus negocios los ríos de ocio y de libertad,
disfruten de su demencia, de su vehemencia e impunidad.
Sigan cobrándole impuestos a la libre expresión,
sigan robándole el futuro y dando pan duro a nuestra Nación.
Sigan manteniendo su feria a costas de villas miseria,
riéndose de nuestra escoria y la decadencia de nuestra histeria.
Demuestren que son fieles a sus partidos y a sus ideales:
cambien las cifras de las encuestas y cuando convenga, oculten los males.
Como prefieran, tápense la nariz si les molesta el olor,
el hedor que los atesta es de los hijos del rigor,
están sucios, tienen hambre y no van a pedir por favor
para bañarse en su sangre y desgarrarles la carne en honor
de todos los hermanos que cayeron en lucha,
de todos los llantos en vano, porque ustedes no escuchan.
Por cada lágrima derramada quiero una página dorada
en libros que para ustedes sean escrituras sagradas,
para que aprendan que las matanzas y dictaduras no se disfrutan,
que no se puede matar a un maestro que protesta en un corte de ruta.
Para que sientan en carne propia qué mierda es la fuerza bruta
y sufran como nosotros, zarpada manga de hijos de puta.